Hace un par de años intervine en una mesa redonda sobre Pluralismo Informativo organizada por la Universidad de Valencia en el marco de la Iniciativa Ciudadana Europea. Hoy he encontrado el texto que escribí para apoyar mi intervención y os lo pongo aquí, porque desgraciadamente, y pese al tiempo transcurrido está plenamente vigente.

El primer día de carrera un profesor nos dijo a todos los estudiantes novatos que soñábamos con ser los próximos Woodvard y Bernstein, que la objetividad no existe y los años me han demostrado que tenía razón, muy a mi pesar.

Desde que un periodista entra a trabajar en un medio de comunicación es consciente de qué línea ideológica posee y a que facción política apoya. Es más, esta situación aún se acrecienta si pertenece a un grupo económico concreto o recibe el soporte de un inversor.

Esta situación, pese a lo que pueda parecer a primera vista, no se limita a los medios generalistas o económicos, en la prensa deportiva también sucede, creo que es fácil imaginar que detrás de uno u otro periódico hay un equipo de futbol concreto, y lo mismo ocurre con emisora de radio, televisiones, etcétera.

Los grupos políticos por regla general se dirigen a uno u otro medio en función de su afinidad y cuando aquel que no le es favorable saca una noticia que no es de su gusto suele pegar “un tirón de orejas”, pero esto no es una novedad, como tampoco es el hecho de que la publicidad domina el periodismo, porque ¿Quién no ha pasado por la experiencia de ver como su noticia saltaba del periódico al entrar una publicidad? Y esa noticia se convierte en una historia que ya no será contada.

No nos equivoquemos, con frecuencia tendemos a considerar que el poder político controla los medios de comunicación y nos olvidamos de que muchas veces las empresas privadas ejercen una mayor influencia sobre radios, televisiones y periódicos.

Un ejemplo claro lo constituye ZARA, Amancio Ortega solo sale con temas que le son favorables y eso es gracias a los miles de millones que invierte en publicidad… O el Corte Inglés que ha reducido notablemente las condiciones laborales de sus trabajadores y ha realizado numerosos ERE, y pese a todo no se ha escrito ni una sola línea en este sentido.

Con frecuencia estas situaciones se dan cuando la Junta Directiva está constituida por personas ajenas al periodismo y que ni conocen esta profesión ni la aman. En la mejor de las situaciones los directores de los medios (si son periodistas y creen aquello que hacen) logran que en las Ejecutivas se oiga su voz, pero como digo eso sólo ocurre en el mejor de los casos.

Además, existe otro factor a considerar y es el de las alianzas que se fraguan entre medios escritos y radio o incluso tele. Aunque en los últimos años y acuciados por la crisis, se han establecido relaciones de lo más curiosas como es el caso de Cuatro y Telecinco, o Antena 3 y La Sexta.

Pese a lo que pueda parecer, en la complicada situación en la que nos encontramos actualmente, esta no es una situación nueva, lo que ocurre es que si cabe se ha puesto un poco más de relevancia.

A mi juicio, y el de la asociación a la que represento, la Asociación de Periodistas Profesionales Valencianos, se hace más necesario que nunca una profesionalización de este sector, de manera que sean aquellas personas que se han formado y se han licenciado en periodismo las que trabajen en los medios para que defiendan esta profesión, porque creen en ella y porque es su forma de vida.

Desgraciadamente como ya he comentado con anterioridad en este sector hay demasiadas personas trabajando que son ajenas a él y que por tanto no la cuidan como deberían. Un periodista, da igual si trabaja en un medio o en un gabinete de comunicación se preocupa por dar a conocer hechos, una persona que no está formada como toca y no posee la experiencia necesaria para desarrollar esta función le hace un flaco favor al sector.

Así por ejemplo, un periodista de Gabinete pretende comunicar un determinado hecho que le interesa difundir y que posteriormente el compañero de los medios de comunicación lo tratará y lo convertirá en información para el gran público.

En determinadas empresas o instituciones, como en la Guardia Civil, este puesto no lo ocupa un periodista por lo que en lugar de buscar la forma de potenciar una imagen positiva de aquel a quien representa se dedica a poner cortapisas creando el efecto contrario al pretendido. Un periodista de Gabinete sabe ponerse en la piel de un periodista mediático, un persona que ha estudiado derecho, económicas… No.

Es cierto que el periodismo es una vocación, pero también es nuestra forma de vida y por tanto nuestro sustento y debemos poner en valor aquello que hacemos a todos los niveles, incluido el económico.

El principal problema radica en que, con demasiada frecuencia, no se valora nuestra profesión con rigor y con el suficiente conocimiento de qué implica ser periodista. Los periodistas somos los garantes de la democracia y por ello debemos responder a las nuevas demandas de la sociedad, debemos reciclarnos y aprender nuevos lenguajes. Desde a la APPV realizamos constantemente charlas para conocer nuevos proyectos, que sinceramente dan esperanza a esta profesión, y talleres y cursos que nos reciclen y nos haga competitivos, porque seamos honestos, esta es una profesión en constate avance y si creemos en su pervivencia no debemos anclarnos en un periodismo caduco, sino en constante crecimiento. Debemos ser periodistas 3.0.

En definitiva, a mi juicio, una de las opciones válidas para fomentar el pluralismo en los medios de comunicación es la Iniciativa Ciudadana Europea que hoy se presenta, pero también pasa por una profesionalización del sector y el establecimiento de un colegio profesional que defienda nuestros intereses y nos de las herramientas necesarias para que nuestra profesión sea respetada a todos niveles.

 

 

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