Hoy el cine español se ha quedado huérfano, Chus Lampreave, la que ha sido considerada siempre como la verdadera chica Almodóvar, con una actitud critica ante la vida y unos modales hoscos que despertaban la ternura del espectadores, siempre dibujó una sonrisa en la pantalla, mientras su vida se teñía de no pocos episodios dramáticos.

Esta mujer de baja estatura, una mirada dulce y unos ademanes resueltos logró cautivar a público y directores, lo que le valió la participación en más de 50 titulos, que no fueron más, porque ella no quiso.

No tenía vocación de actriz, pero el mundo de la escena le salió al paso y se dejó atrapar por la magia del mundo de la actuación. Debutó en el mundo de la televisión en 1958 y llegó al cine de la mano de Berlanga participando en cintas tan célebres como “El Verdugo”, pero no fue hasta la década de los 80 cuando le llegó el éxito de la mano de Pedro Almodóvar.

Entre tinieblas (1983), ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984), Matador (1986), Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), Hable con ella (2002), Volver (2006) y Los abrazos rotos (2009), son tan solo algunos de los títulos que ha compartido con el realizador manchego.

Ganó el premio a la mejor actriz del festival de Cannes por la cinta “Volver” y el Goya a la mejor actriz de reparto por “Belle Epoque” de Fernando Trueba. Además, esta actriz que solía representar a personajes despistados e ingenuos, pero llenos de sabiduría, fue premiada en 2001 con la Medalla de Oro del Mérito a las Bellas Artes.

Hoy en Almería nos ha dejado una gran dama de la escena a los 85 años, pero que vivirá en la pantalla para siempre a través de esos personajes,  sobre todos aquellos de beata ofendida que  bordaba con una sencillez envidiable.

Si Pilar Miró se encomendaba  a Gary Cooper en aquella cinta de los 80, yo lo hago a la buena de Chus, permítanme ustedes esta licencia cinematográfica.

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