Casa Montaña es un lugar de toda la vida, una bodega, reconvertida en restaurante, por la que han pasado generaciones de vecinos de los Poblados Marítimos, y que de la mano de Emiliano García se ha convertido no sólo en un restaurante de referencia a nivel internacional, sino en un templo de la viticultura. Desde que me alcanza la memoria recuerdo ir con mis padres a hacernos el aperitivo de los domingos encaramada a un taburete y devorando las habas y las patatas bravas que siempre han caracterizado este local.

Vermú es su bebida fetiche por excelencia, lleva sirviéndose más de 100 años con o sin sifón. Emiliano García asegura que se mantiene por dos razones, una por cuestiones sentimentales y otra, por la fama que ha alcanzado, todo y que en la actualidad se mezcla para buscar que esté más homogeneizado, dado que en Montaña no está embotellado, y se añeja en barriles.

García explica que Montaña se inició como un importante negocio de seltz, que se construyó en torno a un pozo, y que con el tiempo se convirtió en un fábrica. De hecho en una de las salas del restaurante, junto a la pared a escasos metros del suelo aún se pueden apreciar los arcos que daban a la zona de almacenaje primero de esta agua y posteriormente, cuando se convirtió en bodega, de las barricas.

Casa Montaña, nació como bodega en 1836 y hasta los años 40 del siglo XX el negocio pasó de generación en generación dentro de la misma familia. Posteriormente fueron otros empresarios avispados los que han ido tomando el relevo de este local ancestral, pero no fue hasta 1994 cuando pasó a manos de García cuando experimento su verdadera transformación.

Antiguamente, Casa Montaña era más conocida como tienda donde además ser servían bebidas a los marineros que iban a ultramar, posteriormente ya se amplió a los aperitivos y productos como las famosas habas de este local pasaron a tener tanto protagonismo como el vino.

García tiene claro la importancia que tiene montaña dentro del barrio en el que se encuentra, “porque en cierto modo nos mantenemos como un cordón umbilical, por eso, aunque introduzcamos mejoras es importante mantener algunas facetas para que no se pierda la esencia”

En este sentido explica que “cuando yo entré aposté por el vino y el recipiente, antes se consumía en chatos, así que poco a poco fui subiendo el nivel y comenzamos a utilizar las copas, demostrando que se puede tomar el vino de una manera más refinada”.

“Seguimos trabajando para apostar por el barrio en el que estamos, poniéndolo en valor y colaborando constantemente para que siga siendo un lugar destacado a nivel internacional”, y el objetivo está conseguido no solo por las numerosas guías en las que aparece, sino porque además en más de una ocasión ha sido punto de referencia para televisiones de todo el mundo. Una de las apariciones más destacadas fue en la serie documental presentada por la actriz Gwyneth Paltrow.

Pero además, Montaña es mucho más porque invierten en formación en I+D “por ampliamos la cocina, formamos a nuestros trabajadores en idiomas y puse una persona sólo a limpiar anchoa, estos son sólo algunos ejemplos de todo lo que hacemos, como nuestras catas, cursos y tertulias porque hay que apostar por la hostelería de una manera comprometida, armar un relato para que funcione y yo lo hago porque creo en lo que hacemos”, concluye García.

 

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