Hace mucho que no escribo, la excusa siempre es la misma, que no tengo que tiempo, que me paso horas frente al ordenador y que volver a hacerlo en casa es lo que menos me apetece. A buen seguro que esta excusa os la habéis dado más de una vez para reconfortar vuestra conciencia. Pues bien ahora las circunstancias hacen que ya no tengamos que autoconvencernos de que no somos dueños de nuestro tiempo.

El pensar que la culpa es no es nuestra es como pensar que ese deseable pastel de chocolate que nos acabamos de zampar no nos va a engordar. Con demasiada frecuencia caemos en la autocomplaciencia y el autoengaño, sin darnos cuenta que nadie excepto nosotros somos quienes a través de nuestras decisiones los que trazamos el rumbo de nuestra vida.

Con el confinamiento al que nos ha obligado el Covid-19 asisto atónita a la desesperación que vierten cientos de personas en las redes sociales, muchas de ellas me sorprendo porque creía conocerlas bien y percibo que sus comentarios rozan el pesimismo más absoluto… y eso que sólo llevamos cinco días.

Espero con total sinceridad que las personas puedan adaptarse y asumir que en aquellas situaciones que no podemos controlar, lo único que podemos hacer es mirar hacia el futuro y trazar nuevos retos. En este sentido, también contemplo la utilización arbitraria del término “residencia” y estoy convencida que la gran mayoría de las personas no saben su verdadero significado y lo utilizan porque es el vocablo que parece que se ha puesto de moda.

Pero esto no va de modas, va de saber hacer frente a las dificultades, de no dejarse vencer y mirar hacia el futuro.

Sinceramente a mi estos días no me sobra el tiempo, no tengo tiempo de aburrirme entre el trabajo (sí yo soy de esas que hacen teletrabajo), la casa (nunca ha estado tan aseada, y esto no dice mucho de mi, lo confieso) y de estar con mis hijos o lo que es lo mismo, disfrutarlos, jugar, hablar y ser de verdad su madre y no esa señora que se pasa el día corriendo.

No nos frustremos y veamos en todo esto la oportunidad de volver a ser nosotros mismo, de tener tiempo para ser la persona que siempre debimos ser, establecer prioridades y analizar nuestro modus vivendi… Ya lo dicen los chinos, crisis significa oportunidad.