A estas horas todos los hosteleros de la Comunidad Valenciana han cerrado las persianas de sus negocios, y muchos de ellos ya no la volverán a levantar. Ayer por la mañana conversaba con algunos amigos que han dedicado años a levantar sus restaurantes con esfuerzo, lucha y mucha ilusión, y desgranábamos esta realidad antipática que nos atenaza, que nos ahoga y que nos está dejando sin respiración literal y metafóricamente.