La radio tiene una magia que te atrapa desde el mismo minuto en que la descubres. Llega a tu vida de una manera casi imperceptible, a través de la retransmisión del partido, en el coche, volviendo del pueblo cuando eres pequeño, en el hilo musical de la peluquería, en la cocina mientras tu madre prepara la comida y así… con la cotidianidad de una compañero de vida, crece contigo.

En el caso de los que además tenemos el privilegio de contar historias a través de ella, el enamoramiento por este medio aún crece más, porque la radio, siempre está contigo de fondo mientras trabajas, informándote cuando tienes interés en un tema o en la actualidad, y entreteniéndote en el coche, en esperas interminables o sencillamente en el salón de tu casa.

La primera vez que me puse frente a un micrófono fue en la facultad de Periodismo, en 1997 (sí que una tiene unos años), y fue divertido pero no pasó de ahí, pero ponerme frente a un micro con una audiencia real de la mano de Vicente Gil en la 97.7 FM ya fue otro nivel. Saber que me escuchaban cientos de orejas fue una experiencia de la que aún disfruto afortunadamente. No recuerdo como llegué alli, con total honestidad, pero sí recuerdo todo lo que aprendí de Vicente, al que todavía tengo la fortuna de tener en mi vida y llamar amigo.

Ahora, tengo un programa los martes y los jueves en Play Radio Valencia donde hablo de cultura, literatura, diseño, teatro, turismo, gastronomía… Vamos de las cosas buenas de la vida, porque a estas alturas sólo quiero hablar de las cosas que me hacen feliz, y es que he pasado por muchas emisoras que tienen mucho más nombres, pertenecientes a grandes cadenas cubriendo ruedas de prensa, entrevistando politicos, profesionales y personas que estaban de plena actualidad. He vivido el frenesí de llegar “in extremis” al informativo, de realizar conexiones en directo, de tener que conectar a nivel nacional… Y todo ello ha sido enriquecedor, divertido (aunque estresante) pero sobretodo una experiencia vital brutal que me ha hecho ser ágil en mis locuciones, tener capacidad de improvisación y sobretodo, bagage para salvar cualquier escollo.

Todo esto es radio, es magia a través de ondas, es información, es entretenimiento y es vital para el ser humano. Su papel ha sido crucial a lo largo de la historia desde que se inventó, ha sido decisiva en guerras, en conflictos, ha sido consuelos y un medidor inequívoco de la realidad, ya fuera de manera legal o clandestina. Es un medio que ha sabido envejecer como nadie y que tiene la capacidad de capear cualquier avance en materia tecnológica. Ni internet ha podido con ellas porque es tan adaptable como un camaleón.

Hoy quiero haceros una recomendación: Abrid un buen vino, sentaos en el sillón y disfrutad de ella, porque no hay otro medio igual.