Faltaba un mes, pero él tenía ganas de ver mundo. Ya desde el principio mostró sus ganas de comerse el mundo y su vitalidad.

Y eligió para nacer, un día que ya de por si era un día de fiesta en mi familia: El cumpleaños de mi padre. Ambos son muy distintos pero comparten una gran complicidad y es que mi rubio favorito, que hoy cumple 7 años, es una de esas personas sociables y joviales que te atrapan en cuando las conoces.

Tiene siempre un abrazo listo y una sonrisa en el rostro, pero tiene un lenguaje que va más allá de su edad, y es que es un niño observador al que no se le escapa una, incluso cuando crees que no te oye. Como diría Alejandro Sanz, este capitán Tapón, me tiene robado el corazón.

El 27 de julio siempre fue importante porque, era y es una efeméride que me recordaba que uno de mis principales pilares, mi padre seguía ahí para apuntalarme, para seguir sosteniéndome aunque vaya cumpliendo décadas. Mi padre al que tanto me parezco en algunos aspectos, con el que comparto conversaciones sobre cine, libros y viajes, en algunos aspectos no estamos de acuerdo como siempre pasa pero hemos fomentado el debate. En su casa siempre hay una bebida fría y una buena conversación.

Ahora que está jubilado disfrutamos mucho más de él, sus nietos también y sobre todo mi rubio favorito que siempre que lo ve le salta al cuello a colgarse en un abrazo.

No se parecen fisicamente, ni siquiera de carácter, pero se entienden y uno para el otro son imprescindibles del mismo modo que lo son para mí. Juegan al dominó y a las damas, les gusta el futbol aunque son de equipos diferentes, pero se ríen juntos, porque hablan el mismo idioma, comparten mucho más que el día de su nacimiento, son dos cómplices, dos compañeros.

Como digo mi rubio no quería nacer en agosto, quería ver mundo y lo hace cada día, a bocanadas, a saltos y corriendo. Es un niño listo, despierto y muy presumido, con una personalidad muy marcada y una gran calidez. Es mi pequeño gran hombre, mi madrugador que abre el ojo en cuanto asoma el sol y que me mantiene alerta cada día. Él hace que cada día valga la pena.

Ellos hacen que mi vida sea mejor. Soy rica porque los tengo a ambos en mi vida, soy rica porque ellos hacen que todos los días cuenten.