El padre de Sabrina le dice hacia el final de la película:  “Cuando el señor Larrabee compraba yo compraba. Esa es una de las ventajas del chofer que lo oímos todo”. Lo mismo le ocurría a Morgan Freeman en “Paseando a Miss Daisy” y nos sucede a diario a cientos de madres que ya dejamos hace tiempo de ser amas de casa, y corremos todos los días, sin freno de un lugar a otro.