Me da rabia este país, el mío. Me hierven las entrañas pensando en los complejos qué tenemos, en los mezquinos que somos y en que ensalzamos a unos dañando a otros. Que nos rasgamos las vestiduras en plan turba y nos ponemos las banderas según conviene. Abanderados de las modas, que olvidamos con la misma facilidad que nos sentimos heridos y exaltados. Y me sale la palabra con "Ñ", el taco y lo quiero gritar alto y fuerte de pura rabia de país, pero mi madre dice que digo muchas palabrotas y mi hija mayor también me lo recrimina.